Más allá del wifi, abrazando el trabajo en remoto

En Innuba, el trabajo a distancia ha sido una ventana a nuevas formas de conectarnos, crear y vivir. Un camino para el que no había guías ni rutas marcadas y que hemos ido trazando con cuidado, observándonos y reflexionando sobre lo que nos sienta bien.  Después de un par de años de experiencia queremos compartir ese viaje experimental, cómo hemos transformado los retos de desconexión en oportunidades más allá de la pantalla, de la mano de Nora Miralles.

 

Nora Miralles

¿Cómo es un entorno de trabajo 100% remoto que quiere construir vínculos entre las personas? O bueno, por lo menos, cómo es el entorno de trabajo que hemos ido definiendo en Innuba, donde las interacciones y las relaciones humanas, tienen un papel fundamental. Esa es una pregunta que me rondaba la cabeza cada día que encendía el ordenador. Llevamos varios años pilotando maneras de hacer, escuchándonos para detectar cuáles son nuestras necesidades (hablando de si vamos a la oficina o no), de qué es aquello que nos da chutes de energía en el día a día y qué nos hace sentirnos mal. 

Con el paso del tiempo fuimos viendo que nuestro trabajo lo podíamos realizar con los mismos estándares de impacto e innovación en remoto que en presencial y además nos permitía acompañar los diferentes momentos vitales de cada una. Sin embargo, no son pocos los desafíos que nos pone por delante el trabajo en remoto, tampoco son sencillos, para sentirnos bien trabajando. Por eso, lo que hemos tenido claro es que más allá de volver a la nostalgia de “volvamos a la oficina”, hemos querido acoger los retos que nos trae esta forma de organizarnos e ir ideando soluciones, pilotándolas y conversando mucho sobre lo que nos pasa para mejorar nuestros entornos de trabajo.

Así, finalmente decidimos convertirnos en una organización en remoto, no como una herencia implantada post-covid, si no, como una grandísima oportunidad de disfrutar la vida a la vez que construimos compañía. Una decisión que llega como fruto de la observación de nuestros comportamientos. 

Somos personas distribuidas por todo el territorio español (de momento, pronto cruzando fronteras), presentes en 7 provincias y eso nos ofrece una mirada más realista del mundo que habitamos, una realidad que es diversa. Elegir dónde vivir nos permite cuidar y cuidarnos al estar cerca de nuestras amigas y familias.

En mi opinión, estar presentes en diferentes puntos del país es un regalo. Creo que las conversaciones y la creatividad saben mejor cuando están fusionadas y cuando las calles que pasean cada una y los bares que visita saben diferente. Siento que somos menos burbuja y que tenemos más capacidad para conectar con sensibilidades del norte y del sur. 

 

El status del lunes. Innuba.
El status del lunes. Innuba.

 

Cómo encapsular las conversaciones de pasillo

Uno de los desafíos del trabajo en remoto con el que nos encontramos fue la pérdida de espontaneidad, la conversación de pasillo, el compartir una duda rápida. Nos dimos cuenta que esto se perdía. Implementamos formalmente Slack como nuestro espacio de conversación, con canales específicos para compartir sin filtro y sin temática concreta #Innubaldía #chorradasrandom. Definimos también dos canales para pedir ayuda colectiva, uno sobre cualquier ámbito #soporteydudas y otro para compartir retos de diseño #diseñosoporte. Y por último tenemos un canal para compartir contenido de actualidad sobre el presente complejo que vivimos, artículos, webs, informes, videos… sobre temas que están pasando en el mundo y que nos interesan #innovacionsocialworld, donde se suelen generar debates muy interesantes entre las diferentes visiones del equipo.

Con el trabajo en remoto corremos el peligro de pasar demasiadas horas sentadas en una silla. Recuperar las llamadas telefónicas nos pareció una buena idea para tener reuniones o conversaciones que nos permitan movernos y pasear, ya sea fuera o dentro de casa. Y a falta de máquina de café cogimos el hábito de dedicar tiempo en la semana a tomar cafés virtuales con otras compañeras para conversar sobre lo que queda enterrado por el día a día, hablar de lo pequeño, de lo sencillo, de lo lento. 

 

Y bueno, en este tiempo fuimos diseñando espacios específicos y constantes en el tiempo, que son nuestros rituales. Estos rituales surgen como solución a los desafíos que detectamos en el trabajo en remoto en Innuba, aquí os compartimos algunos de ellos: 

  1. Los status semanales de los lunes. Aunque este es un espacio clásico de inicio de semana, lo que implantamos con el teletrabajo (época Covid) y que lo mantenemos como un tesoro, son nuestras dinámicas de conexión que nos permiten empezar la semana jugando, charlando, conectando emocionalmente. Cada semana una compañera trae una dinámica para empezar la semana, ¡las ideas son infinitas!
  2. La Azotea. Diseñamos un ritual quincenal para construir compañía todas juntas. Para hablar de temas de nosotras, de Innuba. Para poder afrontar juntas situaciones difíciles. Para pensar juntas en los retos que tenemos por delante. Es un espacio en el que cualquier persona del equipo puede traer temas sobre los que hablar colectivamente. Cada Azotea la dinamiza una persona, quien lidera la conversación y recoge la voz de todas. 
  3. El Taller. Diseñamos un ritual semanal de enriquecimiento para quienes lideran proyectos. Un espacio de confianza para compartir los retos que tenemos cada una en el liderazgo de proyectos. Un espacio facilitado bajo los principios de la cultura del feedback, en el que damos y recibimos feedback de nuestros propios compañeros. 
  4. Beers & projects. Diseñamos este ritual para la celebración y el aprendizaje continuo al final de cada proyecto. Quienes están liderando proyectos nos convocan a todo el equipo, mirando las agendas y buscando el hueco que mejor encaje para la mayoría (aunque no estemos todas) y nos cuenta el resultado de una fase del proyecto o del proyecto entero. Comparte cómo se ha hecho, qué hemos hecho y sobre todo, qué salió bien y qué no tan bien. Desde casa, cada una elige qué bebe,  pero todas nos juntamos con un vaso en la mano.
  5. El ritual del mes. Y después de todos los espacios virtuales, al menos una vez al mes nos juntamos todo el equipo presencialmente en Madrid para… pues para eso, para abrazarnos, reírnos, comer juntas, tocarnos y volver a nuestras casas con el subidón de haber estado juntas. Buscamos excusas que nos diviertan y estimulen, hacemos dinámicas de equipo, vemos documentales y hacemos debate, vamos a exposiciones, hacemos una paella todas juntas, vamos a dar un paseo a la naturaleza, … Cualquier idea del equipo es bienvenida, cualquier excusa es buena.

 

Todos estos espacios crecen y se adaptan según los vivimos, encontrando en cada nuevo desafío una oportunidad para crear nuevos territorios de relación. A través de la prueba y el error, de la conexión y el compromiso compartido es posible transformar la distancia y virtualidad en un nuevo espacio de trabajo. 

Seguimos probando, errando, acertando y compartiendo experiencias siempre con la convicción de que, en cada rincón del territorio, un pedazo de Innuba está explorando nuevas formas de construir y adaptar un propósito compartido.

Si has llegado hasta aquí, gracias por acompañarme en esta lectura y me encantaría saber de tí, ¿qué desafíos tienes en el trabajo en remoto? y sobre todo ¿cómo se te ha ocurrido solucionarlo? Te leemos para seguir aprendiendo 🙂

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